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Dra.Isabel Alonso Troncoso Endocrinología-Nutrición CLIMENOVA Pontevedra

Mi guía preventiva

Prevenir complicaciones

La diabetes y el corazón

La diabetes y el corazón

La diabetes aumenta de 2 a 4 veces el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Su prevención radica sobre todo en mantener los niveles adecuados de azúcar en la sangre, aunque también intervienen otros factores de gran importancia como la tensión arterial, el nivel de colesterol y de los triglicéridos, así como los hábitos de salud.

¿Qué le puede ocurrir a mi corazón?

Uno de los principales riesgos es la aterosclerosis. Se trata de una obstrucción de las arterias por depósitos de grasa (o placas de ateroma), debida principalmente a un exceso de colesterol malo (LDL). A medida que la arteria se obstruye, el órgano o el músculo al que alimenta se irriga menos de lo necesario.

Si se trata del corazón, puede causar una angina de pecho (dolor en el pecho al realizar esfuerzos) o a una crisis cardíaca.

Si es una arteria cerebral, puede provocar una hemorragia cerebral: pérdida del habla o de la visión de un ojo, parálisis de un miembro o de la mitad del cuerpo (durante algunos minutos o de manera más prolongada).

 

¿Cuáles son las causas de un fallo cardíaco?

Lo puede padecer cualquier individuo . En caso de padecer diabetes, aumenta el riesgo por el exceso de azúcar en la sangre, que se asocia a menudo a otros factores de riesgo, como el exceso de colesterol o de triglicéridos. Por lo tanto, es importante hacer un control analítico de sangre.

 

¿Cómo se puede reducir el riesgo?

Puede reducir considerablemente el riesgo cardíaco adoptando unos hábitos de vida sanos.

Preste atención a su alimentación: limite las grasas saturadas esencialmente de origen animal que contribuyen al aumento del colesterol malo (LDL), consuma todos los días frutas y legumbres, y coma menos salado.

Haga todo el ejercicio que sea posible cada día.

Controle su peso.

Deje de fumar.

 

¿Qué hay que controlar?

Controle su tensión arterial. Aumenta con la edad y varía en función de su estado psicológico y actividad física. Si posee un aparato de medición automática de la tensión, escoja un momento de calma para tomarse la tensión. Como diabético, su tensión debería ser inferior a 13/8, es decir, un nivel más bajo que para el resto de la población.

Controle el nivel de colesterol y de triglicéridos. El nivel de colesterol malo (o LDL), que forma las placas de ateroma, siempre debe ser inferior a 1,3 g/L, o a 1 g/L si sufre un riesgo cardiovascular elevado. El nivel de colesterol bueno (HDL), que protege de enfermedades cardiovasculares participando en la limpieza de los vasos sanguíneos, debe ser superior a 0,40 g/L. La actividad física hace subir el colesterol bueno. Los triglicéridos son grasas que circulan por la sangre. Su nivel no debería sobrepasar 1,50 g/L. La reducción del azúcar y del alcohol ayuda a reducir los triglicéridos.

Algunos medicamentos evitan la aparición de trombosis a partir de las placas de ateroma. Decidiremos si hay que tomar estos productos en una consulta.

Bajo control
Una vez cada tres meses, no olvide su visita médica para controlarse la tensión, el peso, renovar las recetas de medicamentos, obtener la petición para hacer las pruebas de seguimiento y comunicar las posibles dificultades a la hora de seguir el tratamiento.
Una vez al año, realice una consulta conmigo o con su cardiólogo para el seguimiento cardiovascular y para realizarse un electrocardiograma.
El exceso de azúcar, el sedentarismo, la hipertensión arterial y el exceso de grasas en la sangre son factores de riesgo que pueden controlar.

Fecha de publicación:   15/04/10
 
 

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Dra. ISABEL ALONSO TRONCOSO

Endocrinología y Nutrición

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